Septiembre

Comienza el mes de septiembre y las piscinas vuelven a dormir bajo su manta de lona azul. En los quioscos se inician los coleccionables, y las potencias del hombre parecen multiplicarse: resulta cuestión de semanas dominar un nuevo idioma o aprender a escribir o fotografiar. Las sandalias regresan al zapatero, y uno agradece dejar de sufrir la fealdad de sus correas y de los pies a los que airean. El hombre logró caminar erguido tras siglos de evolución, y las extremidades inferiores, en la mayoría, son el desfavorable recuerdo de un tiempo remoto y sin pulir. Las horas de luz se estrechan, los árboles agitan sus ramas entumecidas y las ventanas se encienden con prontitud.

Septiembre significa un regreso a los atascos, a los golpes con desconocidos en el vagón del metro, a las rutinas que pensábamos ingenuamente no volverían, pero también septiembre es la vuelta a esa felicidad escolar de los proyectos que empiezan, los cuadernos nuevos, con sus cuartillas aún blancas y desmemoriadas, los estuches con los bolígrafos y lápices bien ordenados. Para unos es la vuelta a los estudios, pero para otros muchos es también un regreso a la lucha por la supervivencia, la búsqueda de un trabajo o la superación de una enfermedad, como si incluso el la desgracia entendiera que el verano es un tránsito que exige de pausa.

Yo agradezco aliviado cerrar la puerta al calor, a los pantalones piratas y el moreno en la piel. Hundirse bajo la manta en la noche, sabiendo que sea sueño o insomnio nos separamos algo más del sol, y que regresará pronto la olvidada sensación de frío, mañanas de domingo con el fondo limpio de montañas al norte de la ciudad, caminando con el sonido plástico  de los anoraks que se rozan, o la lluvia tamborileando en las aceras y un café como refugio al viento que se lleva las palabras de una conversación.

En el año nuevo brindamos y nos deseamos alegría y que se cumplan nuestros sueños, pero es el mes de septiembre donde de verdad siento que el tiempo tiene una bisagra, un cambio de orientación y que, incluso aunque a veces signifique seguir por donde uno caminaba antes, transmite, sin embargo, por un instante, la sensación optimista de algo nuevo en el horizonte, y que hay voluntad para alcanzarlo.

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4 pensamientos en “Septiembre

  1. Muy bonito, aunque como sabes, para los que vivimos en las Islas Afortunadas septiembre es más bien un agosto descafeinado. Salvo por el fin del período de ocio de la mayoría de la gente, nuestro septiembre es más bien octubre-noviembre. (Publicidad descarada on).

  2. Qué bonito. Inspira tranquilidad esa fotografía (supongo que tomada a última hora de la tarde). Otra cosa que llega con septiembre (además de las señoras vendiendo castañas que en Granada aún se ven algunas) las novedades literarias. Una de las cosas que hago estos días es buscar en las listas de novedades, a ver si mis escritores favoritos van a publicar algo (es como un regalo de cumpleaños).

    Saludos

    • Muchas gracias Rebeca por dejar tu comentario… Estuve en tu ciudad hace dos años, y por dos veces… Hasta entonces Granada había sido el examen de Selectividad con dieciocho años, donde tuve que explicar la Alhambra, y la música de Los Planetas. Me encantó estar allí y espero volver pronto. ¡Gracias de nuevo!

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